Un deleite para los sentidos... comencemos con un poco de poesía

¿Qué mejor comienzo que un poema de Keats para resaltar el potencial de la literatura londinense? Aquí les dejo, para que disfruten tanto como lo hice yo...

TIEMPO…

A quien en la ciudad estuvo largo tiempo
confinado, le es dulce contemplar la serena
y abierta faz del cielo, exhalar su plegaria
hacia la gran sonrisa del azul.
¿Quién más feliz, entonces, si, con el alma alegre,
se hunde, fatigado, en la blanda yacija
de la hierba ondulante y lee una acabada,
una gentil historia de amor y languidez?
Si, atardecido, vuelve al hogar, ya en su oído
la voz de Filomela, y acechando sus ojos
la fúlgida carrera de una pequeña nube,
lamenta el deslizarse del presuroso día,
desvanecido como la lágrima de un ángel
que cae por el éter claro, calladamente.

Versión de Màrie Montand

John Keats, A quien en la ciudad (fragmento del poema original)

domingo, 30 de enero de 2011

JOHN KEATS

John Keats nació en Finsbury Pavement el 31 de octubre de 1795, a las afueras de Londres. Se quedó huérfano de padre a los siete años y al poco tiempo su madre volvió a contraer matrimonio, aunque no tardaría mucho en abandonar al marido e irse a casa de su madre a vivir.

Allí el poeta fue a una buena escuela y antes de los quince años ya estaba empapado de clásicos y traducía a Virgilio. Sin embargo murió la madre en 1810 de tuberculosis, dejándole a él y a sus hermanos al cuidado de su abuela.

La abuelo nombró un tutor legal para Keats, quien le hizo abandonar la literatura y dedicarse a la práctica quirúrgica, pero a pesar de su graduación en farmacia no dejó de apasionarse por la poesía.

Su "Introducción" a la obra de Edmund Spenser, concretamente La Reina de las Hadas, supuso para Keats un punto de inflexión en su desarrollo literario e inspiró la creación de su primer poema: A imitación de Spenser.

Enseguida conoció al poeta Leigh Hunt, embarcado en la defensa del Romanticismo; trabó amistad con él y este lo introdujo en el selecto círculo de los más destacados poetas de su época como Percy Bysshe Shelley y Lord Byron, con los cuales amistó también.

Leigh Hunt publicó su "A imitación" en 1816 en su periódico Examiner, así como sus primeros sonetos, "Oh, soledad si pudiera morar contigo" y "Al examinar por primera vez la traducción de Homero por Chapman", inspirado en la lectura de la Iliada y la Odisea traducidas por George Chapman en el siglo XVII; un año después publicó su primer poemario completo bajo el sencillo título de Poemas (1817); esta primera colección no fue muy bien acogida principalmente por su relación con el controvertido editor.

La tuberculosis fue el peor enemigo del autor, ya que diezmó a su familia y acabó con su propia vida.

Su hermano Tom murió de esta enfermedad en 1818 y Keats se traladó a vivir a Londres a casa de su amigo Charles Brown. Allí conoció a Fanny Brawne, quien había estado viviendo en la casa de Brown con su madre, y, al poco, se enamoró de ella. La publicación póstuma de la correspondencia entre ambos escandalizó a la sociedad victoriana Entre tanto, durante la primavera y el verano de 1819, Keats escribía sus mejores poemas: "Oda a Psyche"', "Oda a una urna griega" y "Oda a un ruiseñor", piezas clásicas de la literatura inglesa, que aparecieron en el tercero y mejor de sus libros, Lamia, Isabella, la víspera de santa Inés y otros poemas (1820).

El primero es un tributo a una diosa, Psyche, que, aparentemente, no tuvo un gran culto en la Grecia Antigua; Keats promete a Psyche construirle un santuario para realizarle culto.

En el segundo, "Oda a una urna griega", intenta hablar con una urna que descubre en un museo, sorprendido por el misterio suspendido en la eternidad de lo que revela; la urna le responde con las palabras siguientes «la belleza es la verdad, la verdad es belleza, esto es todo... lo que necesitas saber»

En "Oda a un ruiseñor", el yo lírico se eleva entre los árboles, para reunirse con el ruiseñor que allí canta; eso le sirve para comparar la naturaleza eterna y transcendental de los ideales con la fugacidad del mundo físico: el poeta, que se siente morir, ansía esa eternidad.

La tuberculosis obligó a Keats a mudarse a Italia, pero la enfermedad acabría con la vida del poeta el 23 de febrero de 1821.

Su amiga Mary Shelley escribió un poema, Adonaís, para él. Su cuerpo se encuentra en Roma, en el cementerio protestante donde figura el epitafio: “Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua”…

Keats fue uno de los poetas ingleses más representativos del Romanticismo, su estilo está bañado de imaginación y melancolía. Uno de los principales temas es el miedo a la muerte, lo efímero de la existencia.

Obras de John Keats

Sobre la primera vez que vi el Homero de Chapman (1816)

Sueño y poesía (1816)

Endymion: un romance poético (1817)

Hyperion (1818)

La víspera de Sta. Agnes (1819)

La estrella brillante (1819)

La mujer hermosa sin gracia: una balada (1819)

Oda a Psyche (1819)

Oda a un ruiseñor (1819)

Oda sobre una urna griega (1819)

Oda a la melancolía (1819)

Oda a la indolencia (1819)

Lamia y otros poemas (1819)

Al otoño (1819)

La caída de Hyperion: un sueño (1819)

NUEVA YORK: UN ENSAYO SOBRE SU VALOR SIMBÓLICO

NUEVA YORK: ENSAYO DE SU VALOR SIMBÓLICO.

Gema María Contreras Felipe

Universidad Complutense de Madrid

gmcontreras@estumail.ucm.es

RESUMEN

En estas líneas se presenta una visión modesta, desde mi punto de vista y apoyado en algunos autores, del valor simbólico de Nueva York, de la percepción universal de la ciudad con razones históricas y culturales de por qué es así.

Palabras clave: Nueva York, valor simbólico, ciudad.

ABSTRACT

In these lines, we are showing a humble vision from my point of view and based on some authors, of the symbolic value of New York, and the universal perception of the city giving historical and cultural reasons that explains.

Keywords: New York, symbolic value, city.

Manhattan Blues

Dame la mano.

Ven conmigo para que te explique la fina trama de la ironía.

¿No es verdad que, a punto de la noche,

cuando el cielo se convierte en un mar de luces

bajo la ciudad de Nueva York,

tú enciendes un cigarro y respiras,

y dejas que las cosas bailen al compás de algún viejo blues?

¿Es cierto que, todavía, en Central Park

se desintegran los cometas,

y, más tarde, caminando por la Quinta Avenida,

los árboles son de otoño?

Tú nunca me contaste el secreto invisible

para hacer de esta distancia lo que hicimos;

para que, una vez, desde la ventana de uno de esos rascacielos

le dieras la vuelta a mi vida.

Es gracioso que recuerdes los paseos por Greenwich Village

entrelazados con la sutil fábula de niñez.

Y el puente de Brooklyn,

como un gigantesco caballo épico,

dorado y llameante,

cabalgando sobre las aguas de fuego, al atardecer.

[…]

(Fragmento del poema Manhattan Blues.

Batres, Izara (2010). Revista de estudios de la ciudad como espacio plural. Madrid. )

Pasear por Nueva York, un anhelo que siempre tuve y que tengo, un deseo que habita dentro de mí, un sueño platónico, quizá el deseo de muchos.

Pienso en Nueva York y es como pensar en algo inolvidable, en la ciudad hecha realidad, como si todas las características idílicas de una ciudad se manifestaran en ella, Nueva York, el símbolo de la perfección de una ciudad.

Si alguien piensa en la ciudad por excelencia, en la ciudad cosmopolita por excelencia, esa es Nueva York. Pero no es sólo por las calles, los edificios, o los parques, es por lo que representa ella en sí misma. Símbolo de un modo de vida muy definido, de una aspiración muy clara.

Nueva York representa el éxito a todos los niveles. Las mejores historias de amor, los mejores momentos hedonistas, los mejores planes, la garantía del mejor éxito profesional, la garantía de una vida mejor, de una nueva vida que sólo puedes conseguir allí.

Todo esto no se debe a otra cosa que a un valor añadido que le otorgamos a la ciudad en sí, todas las ciudades poseen uno, pero a mi juicio en ninguna es tan evidente como en la ciudad de Nueva York.

Con razón es llamada “La ciudad que nunca duerme”, cuando se piensa en Nueva York la imagen más común que ocupa la imaginación es la de una ciudad de noche, llena de luces, llena al fin y al cabo, de vida.

Hay algunos objetos de esta ciudad que no pueden considerarse sólo como objetos porque han trascendido de una manera tan significativa que han adquirido otro valor mucho más significativo, ese referido valor simbólico del que hablamos.

Los grandes ejemplos de esos “objetos simbólicos” son por ejemplo, La Estatua de la Libertad, donada por Francia en 1886 como símbolo del centenario de la independencia de Estados Unidos.

La Estatua de la Libertad no es sólo una estatua, es un símbolo, cuando una persona ve dicha estatua no sólo ve la estatua en sí, ve confianza en la ciudad, ve los valores de la libertad representados en ella. La estatua es cómplice del ciudadano, vela por la ciudad porque representa lo más valioso que un hombre puede tener, la libertad.

El Empire State, como otro ejemplo, no es sólo un edificio, no sólo es el edifico más alto de Nueva York, es el símbolo de poder de la ciudad, es como la estrella que más brilla en el cielo. Allí podemos recordar escenas cinematográficas tan importantes como la de King Kon.

Porque Nueva York no es sólo una ciudad, es La Ciudad, es el símbolo de la gran nación que dominó el mundo. Ciudad de la liberación, donde no tienen cabida los prejuicios, ni el racismo, ni las tradiciones… se innova cada día teniendo por base esos iconos simbólicos que forman parte de su esencia.

Hablemos de Nueva York como el foco de la globalización. Nueva York supone tantísimas connotaciones a tantos niveles que es imposible que haya algo en ella que no influencie al resto de las ciudades. Es un modelo a seguir, un modelo de progreso y de exclusividad y modernidad que cala a todos los niveles como un modelo a imitar.

Por ello, los atentados del 11-S contra las torres gemelas de Nueva York no sólo fueron un atentado contra dos edificios de una gran ciudad, fueron la agresión más violenta ante un símbolo de poder. Fue un ataque al corazón de la ciudad más potente del mundo, y ese era el objetivo, demostrar que el poder de Nueva York es algo ficticio y que es posible destruirlo.

No sólo destruyeron un edificio, rompieron un mito, el mito de la ciudad indestructible, rompieron la seguridad, dejaron en entredicho la protección de la ciudad. Fue una decepción no sólo a nivel nacional, a nivel internacional. Nadie podía siquiera contemplar la sola idea de que en La Gran Manzana pudiera ocurrir algo como eso.

La ciudad del progreso quedó así, destruida de manera temporal. Ese día probablemente la gente perdiera la fe en Nueva York, pero una ciudad con un encanto tan propio como esta no puede sino levantar la cabeza y decir “nos sobrepondremos juntos”.

La masificación, las luces, el color, el movimiento, son aspectos claves de Nueva York. La personalidad de Nueva York es el dinamismo, el cambio, la evolución, hasta el agobio de una ciudad hiperactiva, que no descansa nunca y cuya diversificación hace que no puedas tener una visión prototípica del ciudadano.

[…] Broadway, alumbrada por millones o acaso miles de millones de bombillas

eléctricas, plagada de anuncios luminosos que brincan y giran, montados sobre

kilómetros de tubos coloreados de neón, nos causó tanta sorpresa como la propia silueta de la ciudad surgiendo de pronto del desierto del océano. (Ilf y Petrov

2009: 30)

Nueva York es la ciudad vertical, en cuatro planos como bien apunta María Felisa Morán Medina en su artículo “Nueva York: La mirada del otro. La América de una planta de Ilf y Petrov. Un primer plano correspondería a las agujas y cúpulas de los impresionantes rascacielos que encontramos. Un segundo plano referido a las enormes azoteas de los edificios. El tercer plano está asociado a las segundas y terceras plantas de los bloques de casas, y un último plano designado a las avenidas y calles.

En el fondo la imagen de Nueva York, lo que nos quiere vender no es otra cosa que el lujo, el progreso, sobretodo la reivindicación de que mientras otras naciones se consumían en la mediocridad, la pobreza, la austeridad y los prejuicios, Nueva York estaba por encima de todo eso. Nueva York es liberación, es publicidad, es un ambiente despersonalizado donde te fundes entre la muchedumbre.

En efecto la publicidad ha sido un elemento fundamental para crear ese simbolismo de Nueva York. Si hay una ciudad donde la publicidad tenga su razón de ser, esa es Nueva York.

De hecho la primera agencia publicitaria del mundo surge en EEUU y se traslada a Nueva York en 1973. Aunque la publicidad comenzó precisamente en esta gran ciudad con el fin de incentivar a los hombres a alistarse en el ejército, así que más bien se centraba en una propaganda política.

Pero en general la publicidad tiene su sede en Estados Unidos y ha servido como modelo al resto de países, por su gran impacto, su efectividad estratégica y los medios utilizados. Es la primera a escala mundial.

“ Cuando pienso en Nueva York, no puedo evitar verme paseando por una de sus calles vestida para la ocasión, deslumbrada y atolondrada por el impacto de su verticalidad, no puedo dejar de pensar en el glamour, en los cócteles, en los taxis… en una romántica historia del estilo Sex and the City”

Es la ciudad de una nación que es símbolo de independencia, consiguieron independizarse de Gran Bretaña y no sólo eso, consiguieron superarles como potencia mundial. Por tanto Nueva York ve plasmado este principal atributo, tiene aires de superioridad. Metafóricamente podríamos compararlo con el hermano mayor que se enfrenta a sus padres, se independiza y consigue una vida con mejores condiciones que la de ellos.

Además de este valor simbólico no podemos pasar por alto el papel de “héroe” en la Primera y Segunda Guerra Mundial. Fueron los únicos que salieron “bien parados” de la guerra, lo cual les otorgó desde ese momento el poder mundial, los “salvadores” de los países afectados por la guerra. Otro valor más añadido para decir que Nueva York goza de esa superioridad en todos los aspectos sobre las demás ciudades.

Pero el valor simbólico más importante y representativo de esta ciudad, es que fue y es la sede del capitalismo. Esta es la razón de ser de todos sus atributos. Durante la Guerra Fría el mundo se dividió en dos: los comunistas (URSS) y los capitalistas (EEUU). En EEUU, y probablemente en gran parte del mundo, el capitalismo era la única opción válida, los comunistas pasaron a ser los villanos de la historia, los temidos, se infundó el miedo hacia ellos.

Por tanto vemos como la nación en todos los conflictos históricos ha guardado siempre una posición heroica, también podemos observarlo con la defensa de los judíos, de hecho la mayor comunidad de judíos se encuentra en EEUU.

Con todos estos aspectos que estamos comentando no es de extrañar que desde una perspectiva europea se contemple a Nueva York como la ciudad que todo lo puede. No es casualidad que sea la ciudad de los rascacielos, es una metáfora, para ver bien la ciudad hay que alzar la cabeza, la ciudad es superior. Esto ha conllevado una gran labor de construcción de la imagen de la ciudad, hay una previa interiorización por parte de los ciudadanos de los valores culturales y sociales para poder unificarse, fundirse con la ciudad.

La Gran Manzana es un patrón en todos los niveles: música, escenario de numerosas películas y series, patrón de moda, sede del glamour, patrón de un modo de vida muy concreto: clase social media- alta o alta, con un trabajo cualificado en el centro de la ciudad y con una vida social constante que se acomoda al ajetreo de la ciudad. Esto es lo que nos venden.

Nueva York en el cine

Nueva York ha sido escenario de cientos de películas. Como decíamos es imposible ver el Empire State sin recordar a King Kong sosteniendo a Fray Wray en su mano. O la famosa escena de Marilyn Monroe levantándose las faldas en la rejilla del metro de Lexington Avenue, o a Cary Grant esperando a su amada en Kerr en el mirador del Empire State en "Tu y yo"?; o a Audrey Hepburn mirando el escaparate de Tiffany's en "Desayuno con diamantes". Spiderman se balanceaba por los rascacielos de Manhattan, Son escenas míticas del cine, y todas coinciden con el modelo de vida al que hacemos referencia.

La industria está en Hollywood pero Nueva York es la clara inspiración para muchos guionistas, y es la ciudad que más ha suido destruida cinematográficamente. Lo tiene todo, desde el más absoluto glamour y riqueza hasta la mayor pobreza.

Como decíamos, las ciudades van más allá de un territorio construido y formando por objetos, se trata de la connotación que adquieren los ciudadanos sobre la ciudad misma. Central Park, por ejemplo, no es un simple parque. No es únicamente valorado por sus dimensiones o sus actividades, es un símbolo de bienestar, es un espacio natural en una ciudad famosa por su gran contaminación, es el “jardín zen” de los ciudadanos.

Ha sido un escenario usado para el cine en innumerables ocasiones, por todas estas connotaciones de las que hablamos: Cuando Harry encontró a Sally, Marathon Man, en el Reservoir, el extenso embalse de agua que es donde transcurre una de las escenas finales de película entre Laurence Olivier y Dustin Hoffmann , muy abandonado actualmente .

Julia Roberts debe cuidar a los hijos de su prometido(Ed Harris) y la ex mujer de este (Susan Sarandon) en Quédate a mi lado, mientras realiza un reportaje fotográfico en el Castillo de Belvedere. Las tensiones entre madre y madrastra no harán más que acentuarse cuando el pequeño Ben desaparezca del lugar.

Tal como éramos, con Robert Redford y Bárbara Streisand, en The Lake, Lago de las barcas, remando ella y el mirando tumbado en la barca.

Un día inolvidable, con Michelle Pfeiffer y George Clooney , chapoteando en los charcos con sus hijos en la Bethesda Fountain , la fuente más bonita del parque dominada por el Ángel de las Aguas.


Recordemos también que en este lugar el pequeño Kevin McAllister (Macaulay Culkin) se escondía de los ladrones más patosos del cine en Solo en Casa 2: Perdido en Nueva York .


Kramer contra Kramer , con Meryl Streep y Dustin Hoffman, cuando ya están separados, en una de las escenas más emotivas él le entrega a su hijo a ella, en The Mall, una hilera de robles y olmos adornada con estatuas de Colón y Shakespeare entre otros.
Tres solteros y un biberón : Ted Danson, Tom Selleck y Steve Guttenberg, descubren la responsabilidad de criar una hija, pero también los beneficios que puede aportar a la vida de un soltero, coleccionando números de teléfono de mujeres mientras pasean a la niña por Turtle Pond, un pequeño lago del mirador del castillo de Belvedere.

De todas las escenas que se han rodado en Wollmann Rink, lago que se convierte en pista de patinaje sobre hielo en invierno, nos quedamos con Serendipity, con John Cusack y Kate Beckinsale, patinando y decidiendo si su encuentro es cosa del destino o no.

También recordamos al pequeño Stuart Little y sus aventuras nocturnas por Central Park donde los gatos callejeros eran su principal problema.

Una de las escenas más tiernas de Otoño en Nueva York, tiene lugar delante del Delmonico's el el número 56 de la calle Beaver, trás una pequeña discusión Winona Ryder se baja del coche dejando en él a un reflexivo Richard Gere.

El ferry más famoso de la ciudad, el que une Staten Island con Manhattan, es el que cogía Terry McGuill (Melanie Griffith) para demostrar sus Armas de Mujer en la jungla de los negocios, o más recientemente el que llevó a Kate Hudson a conocer a la familia de Matthew McConaughey en Cómo perder a un chico en 10 días.

Quizá el símbolo más conocido de la ciudad de, La Estatua de la Libertad ha aparecido en numerosas películas de ellas destacamos:


A su llegada los supervivientes del Titanic, entre ellos Rose "Dawson" (Kate Winslet) contemplan de manera agridulce a Miss Liberty que les la bienvenida como a miles de inmigrantes que llegaron a la ciudad en barco.


Parte de la Estatua es uno de los pocos rastros de la humanidad que quedan tras la destrucción del mundo en El Planeta de los Simios.


Y es la Estatua también lo poco que ve el joven Vito Corleone (Oreste Baldini) en el Padrino II desde su ventana en el edificio de la Isla de Ellis a su llegada a Nueva York.

No puedo dejar de mencionar Sex and the City, en la que la ciudad de Nueva York (y no solo Manhattan, cosa muy reseñable) es la quinta protagonista junto a Sarah Jessica Parker y sus amigas, que recorren de punta a punta las manzanas y calles neoyorquinas.

Famosas son las tiendas de magdalenas donde compran esos apetitosos dulces, los bares cosmopolitas, las tiendas de moda, también muestra el entusiasmo y magia de Manhattan frente al desánimo por otros barrios como Brooklyn.

Es una serie que refleja exactamente la imagen idealista de Nueva York como ciudad nocturna, vanguardista, multicultural, con mil ofertas de ocio.

Otra serie actual que nos muestra la misma visión de Manhattan, Gossip Girl, ambientada en una élite social más alta y exclusiva que en Sex and the City. Plasma la vida de un grupo de jóvenes adolescentes adinerados del upper East side. Pero en esta serie se vuelve a plantear la desigualdad social de la ciudad, los adolescentes del barrio de Brooklyn se enfrentan a problemas totalmente distintos a los de la más alta élite social de Manhattan.

Pero el cine no es el único icono de esta ciudad, la moda y la música son también ejemplos globalizadores.

Los mejores diseñadores de moda exponen sus diseños en La Gran Manzana como un elemento indispensable para que alcance una difusión internacional real. Es impensable que un gran diseñador no exponga sus diseños en esta ciudad, las tendencias de Nueva York serán las tendencias oficiales internacionales si bien es verdad que los grandes diseñadores son de origen europeo.

En resumen, en este artículo hemos intentado exponer la importancia simbólica de la ciudad de Nueva York, todos los aspectos históricos han condicionado una imagen externa e interna de la ciudad. La ciudad hedonista, del deseo, del ocio, de las oportunidades, la ciudad que nunca duerme, la ciudad plural y multicultural, el hogar para los menos aceptados, la ciudad que tiene sitio para todo aquel que quiera vivir en ella, la ciudad de los extremos, la ciudad de la tolerancia, la ciudad del dinamismo, la ciudad de la elegancia, la ciudad culmen del arte, la ciudad prototípica, la ciudad de la altura, la ciudad escenario, una ciudad sin embargo que no se adapta al habitante sino que es el habitante quién debe adaptarse a ella y cuando lo hace, se enamora.

BIBLIOGRAFÍA

DURÁN GIMÉNEZ RICO, ISABEL (2008). Caminantes por la ciudad que nunca duerme. Revista científica Complutense de Madrid. Madrid.

CASTELLANI, JEAN-PIERRE (2006). Antonio Muñoz Molina, un Robinson en Manhattan. Revista científica Complutense de Madrid. Madrid.

MORÁN MEDINA, MARÍA FELISA (2010). Nueva York: La mirada del otro. La América de una planta, de Ilf y Petrov. Revista científica Complutense de Madrid. Madrid.

jueves, 20 de enero de 2011

CIUDAD EN EL CINE Y LOS VIDEOJUEGOS

Dicen que un buen escritor es aquel que escribe de lo que sabe, de sus vivencias y cuantas más tiene mejor es aquello que crea.

El cine es llamado séptimo arte, reflejo de la sociedad o si nos remontamos a sus inicios entretenimiento económico o incluso como arma propagandística.

Pero si analizamos realmente el mero hecho en sí se resume en contar historias.

Historias reales o ficticias, del presente, pasado o incluso predecimos el futuro.

Un cineasta suele contar lo más cercano, lo que tiene más a mano y ¿qué es más inmediato que la ciudad? Un conjunto de sucesos ya sean cotidianos o únicos e inesperados.

Hemos hablado como Charles Dickens vivió en su propia piel la miseria y la pobreza reflejada por ejemplo en Oliver Twist, Como Conan Doyle dejó la medicina para dedicarse a la literatura, tras crear al detective más famoso de Baker Street Sherlock Holmes o como la última etapa del gran William Shakespeare estuvo marcada por un estilo dramático en obras como Hamlet o Romeo y Julieta. Pero, ¿qué tienen en común estas obras?, todas han sido adaptadas al cine.

En el cine también se han contado historias y muchas de ellas ambientadas en ciudades. Se nos vienen a la memoria muchos ejemplos pero solo citaremos algunos, como por ejemplo 1945 Roberto Rossellini en Roma, Ciudad abierta cuenta la historia del sacerdote Morosini torturado durante los últimos años nazi de Roma.

Cielo sobre Berlín narra como dos ángeles observan el mundo, en concreto Berlín y no pueden mostrarse a las personas, solo pueden inyectarles ganas de vivir y confrontación con el dolor de cada uno de ellos.

55 días en Pekín se sitúa en la época de los boxer y muestra como las embajadas en 1900 se vieron amenazadas, sin embargo como dato curioso, el rodaje se produjo integro en Madrid.

Pero bueno, quizás eso sea irnos demasiado lejos, podemos recordar títulos más recientes como Amélie Con un claro estilo y ambientación parisina, Jean-Pierre Jeunet nos muestra a esta peculiar joven, también relacionada con Paris tenemos Paris, Je t`aime es una película compuesta por dieciocho cortometrajes, con directores de distintas nacionalidades, donde cada corto transcurre en un barrio distinto de la ciudad de Paris.

Esto nos trae a la memoria New York, I love you también habla de temas relacionados con el amor, como su propio nombre lo indica y se desarrolla la historia en la mítica ciudad estadounidense.

Sacando a relucir a Estados Unidos, probablemente la mayoría de referentes ciudades en películas nos vengan de este país, desde las míticas películas donde sale la ruta 66, pasando por Hollywood, Los Ángeles, y por supuesto New York. Además Estados Unidos en el cine ha intentado siempre crear su propia identidad, mostrarle al mundo cuales son sus costumbres, leyes, gastronomía y modos de vida en sus ciudades. No solo las películas se desarrollan en las grandes y pobladas ciudades también da oportunidad a otras más pequeñas pero que también se interesan por conocer.

En cine también existen las llamadas coproducciones, cuando varios países se unen para llevar a cabo una película. En ese caso se rueda en varias localidades, se busca esa integración entre regiones, ciudades y claro está países un ejemplo claro sería Lost in translation donde se une Tokio con EEUU.

Está claro que si la literatura es un medio más para reflejar a la sociedad, probablemente de los más antiguos por no decir el más antiguo, en ese reflejo se ve en si la propia ciudad, sus costumbres, la gente, ritmo de vida, arquitectura de la ciudad. No podríamos delimitar si el cine entra en la ciudad o es la ciudad la que entra en el cine, digamos que se complementan.

Pero las ciudades no solo han sido reflejadas en el cine, también las hemos podido ver en los videojuegos, ya sean ficticias o reales, todos cuando jugamos a los videojuegos hemos sido sorprendidos por replicas de ciudades, de monumentos, de formas características que sin necesidad de que la propia narrativa del juego nos sitúe en el lugar podemos identificarlo.

Una mezcla entre realidad y ficción sería el GTA, Gran Theft Auto – San Andreas en el se hace una réplica de ciudades reales, el juego se desarrollo en el ficticio estado de “San Andreas” que está compuesto por las ciudades: Las Aventuras, San Fierro y los Santos. Que en realidad hacen referencia a Las Vegas, San Francisco y Los Ángeles.

New York no se queda atrás, ha sido recreada en Cazafantasmas o en el videojuego infantil Sam & Max donde los protagonistas tienen su cede en la ciudad, o el legendario Max Payne que se convierte en policía local y recorre la ciudad realizando misiones.

Por otra parte, en San Fernando Valley – Los Ángeles el lago Toluca recibe números seguidores de Silent Hill 2 que desean ver en vivo y en directo el lago con extenso bosque que hace que la tensión en este conocido juego de misterio esté garantizada.

Las calles de Praga son el destino elegido para el desarrollo de la cuarta entrega de la serie de Metal Gear Solid , magníficos puentes y una arquitectura gótica hacen que el escenario del juego sea perfecto.

The Gateway no solo ha ambientado su historia en misiones por todo Londres, sino que además han trabajado para intentar emular numerosas áreas de la ciudad en alta resolución.

Otros destinos pueden sonarnos menos, como por ejemplo Transilvania en Rumanía donde multitud de juegos de vampiros han tenido lugar en dicha ciudad, pero esa elección no es al azar tiene que ver con que es el lugar de procedencia de la famosa novela del Conde Drácula.

Shenmue permite al jugador recorrer las cuatro áreas principales de Yokosuka, Japón para así poder triunfar en la historia.

Nos reafirmamos en que las ciudades que han sido reflejadas históricamente en la literatura, en la actualidad siguen teniendo un papel relevante no solo en literatura sino en otros medios como pueden ser el cine o la televisión e incluso en los videojuegos. Creemos que no es solo algo del pasado o el presente sino que podremos volver hablar de esto en otro momento ya que en el futuro las ciudades seguirán siendo referente en nuestras formas de ocio.

martes, 18 de enero de 2011

BIBLIOGRAFIA GENERAL

RUTHERFURD, EDWAR. (2010) Nueva York. Nueva York. Editorial Roca.

SANCHEZ VIDAL, ALIPIO (1999) Ética de la intervención social. Barcelona. Editorial Paidos Ibérica.

LÓPEZ-VARELA AZCÁRATE,ASUNCIÓN (2005) Rescoldos del tiempo [Recurso electrónico] : una exploración pluridisciplinar de la crisis de la representación del tiempo en ciencia y narrativa : (énfasis especial en Virginia Woolf y James Joyce). Documento electrónico Universidad Complutense de Madrid. Madrid.

Bibliografía virtual: Todos los enlaces fueron visitados entre noviembre y diciembre de 2010 y revisados el 18 de enero de 2011.

sábado, 15 de enero de 2011

ÉTICA Y CIUDAD. POBREZA Y CONTAMINACIÓN EN LAS GRANDES CIUDADES


Una ética para ciudadanos es parte de una filosofía que "reconstruye un saber práctico cotidiano e intuitivo" como el de los habitantes de la ciudad, y que por su "afinidad con el sentido común se relaciona íntimamente con la totalidad del mundo de la experiencia (Lebenswelt) que nos es familiar.

Esto hace de los filósofos unos especialistas de lo general: desde Sócrates los filósofos también van a la plaza de mercado" (Habermas 1994, p. 32).

Por ello que una ética para ciudadanos debería inspirarse en aquella tradición en la que se caracterizó el ethos precisamente en el contexto de la polis y debería además responder a quienes a nombre de una crítica a ciertos desarrollos de la modernidad han hecho diversas propuestas, en esa rica gama entre el racionalismo y el nihilismo, que por ser cada una de ellas demasiado cerrada con respecto a las otras no parecen decir mucho en su exclusivismo al habitante de la ciudad contemporánea; quizá propuestas más "eclécticas", en consonancia con el ser complejo y heterogéneo de la ciudad actual pudieran dar más sentido al encuentro de las personas y a la comunicación entre los ciudadanos .

Uno de los temas recurrentes en la discusión moral acerca de los principios de la modernidad es el de la posible contradicción entre libertad e igualdad. Hannah Arendt es quizá una de las que mejor ha analizado esta situación a partir del pensamiento griego.

La igualdad no es un peligro para la libertad. La isonomía garantizaba la igualdad, pero no debido a que todos los hombres hubiesen nacido o hubiesen sido creados iguales, sino, por el contrario, debido a que, por naturaleza los hombres eran desiguales y se requería de una institución artificial, la polis, que gracias a su nomos, les hiciese iguales.

La igualdad existía sólo en esta esfera específicamente política, donde los hombres se reunían como ciudadanos y no como personas privadas... La igualdad de la polis griega, su isonomía, era un atributo de la polis y no de los hombres, los cuales accedían a la igualdad en virtud de la ciudadanía, no en virtud del nacimiento...".

Este sentido constructivo de la polis con respecto a la libertad y a la igualdad es el que va a dar su valor específico a una política deliberativa y a un sentido radical de democracia en forma de participación democrática, en la que puedan articularse de manera fundamental la autonomía privada y la autonomía pública de los ciudadanos.

Para los griegos nadie podía ser libre sino entre sus iguales: por consiguiente, ni el gobernante, ni el guerrero, ni el déspota, ni el jefe de familia son libres en cuanto tales, así se encuentren totalmente liberados y se crean autónomos en su obrar, al no ser constreñidos por nadie; sólo son libres en el ámbito de la polis y en relación con sus conciudadanos. "La razón de que el pensamiento político griego insistiese tanto sobre la interrelación existente entre libertad e igualdad se debió a que concebía la libertad como un atributo evidente de ciertas, aunque no de todas, actividades humanas, y que estas actividades sólo podían manifestarse y realizarse cuando otros las vieran, las juzgasen y las recordasen. La vida de un hombre libre requería la presencia de otros. La propia libertad requería, pues, un lugar donde el pueblo pudiese reunirse: el ágora, el mercado o la polis, es decir, el espacio político adecuado" (Arendt 1967, 37-38).

Esta función determinante de la ciudad con respecto a la generación de poder político a partir de un "poder comunicativo" se explica debido a que el único elemento material indispensable en los orígenes del poder es la reunión de los hombres.

Es vital que los hombres vivan cerca los unos de los otros para que las posibilidades de acción estén siempre presentes: sólo así pueden conservar el poder, y la fundación de las ciudades, que en cuanto ciudades se han conservado como ejemplares de la organización política occidental, ha sido la condición material más importante del poder. Esta podría ser una razón de ser de las ciudades.

Por tanto la ciudad es el escenario, la plataforma, el prototipo, el organismo de esa comunicación que genera construye el poder ciudadano: tanto para bien como para mal. No todo poder es dominación, no todo ejercicio del poder es coactivo.

El poder comunicativo que se crea en la ciudad y por la ciudad puede y debe animar los procesos educativos y políticos, se articula en las instituciones y en las leyes, y si se conservara vivo en la ciudadanía dinamizaría la democracia participativa.

Ciertamente que una ética para ciudadanos, no es sólo una rehabilitación de la urbanidad. El término urbano está referido a quienes viven en la urbe y la regla general de el término es la convivencia.

Pero dicha urbanidad debe ser entendida en un marco más amplio de perfiles éticos y políticos, en los cuales encuentra su justificación. Es el autoritarismo dogmático el que forma ciudadanos intolerantes, se encuentren estos en las mayorías o reclamen privilegios a título de ser minorías.

En primer lugar debemos distinguir la ética y la moral de los individuos con el Derecho. Según Kant los individuos no actúan de la misma forma siguiendo su moral, es decir su conjunto de valores que rigen su conciencia interna, que siguiendo las normas que dictamina el Derecho objetivo. Un ciudadano debe ser consecuente con sus actos en las dos dimensiones: la moral y la jurídica.

Para conseguir que una ciudad sea un lugar de consenso y no un punto de conflicto de poderes, los ciudadanos deben asumir una responsabilidad jurídica y moral por cada uno de los roles que tienen en el contexto social.

Para ello el ciudadano se somete a una “coacción” , sino ejerce esa responsabilidad jurídica o moral puede ser sometido a una sanción ( jurídica en el primer caso y social en el segundo). Entonces el ciudadano ve recortada su libertad para ayudar al colectivo social, o bien para evitar la imposición de una de las dos sanciones anteriores.

Pero, ¿Qué es lo que ocurre cuando el sistema moral del individuo no coindice con el sistema legal? ¿Qué es lo que debe prevalecer entonces?

La ética ciudadana no tiene por qué corresponderse con el la ética individual de la persona. A mi juicio la ética ciudadana está más correspondida a ese bien colectivo, a la mejora de la convivencia en la ciudad, mientras que la ética individual de cada persona se ve regida por su conciencia interna, por sus valores morales acordes con la educación familiar, escolar y la influencia de los medios de comunicación del individuo.

Por tanto y según esta clasificación, ¿ a qué ética debemos obedecer?

Desde que nace un niño es insertado en la sociedad, sus padres en sus tres o cuatro primeros años de vida son el principal factor social que tiene. Estos años según la psicología cognitiva del niño son vitales porque van a ejercer una influencia trascendental en la posterior socialización que adquiera el niño.

Después el niño es sometido a un factor externo que verdaderamente va a suponer su real inserción en la sociedad: la escolarización. Es el proceso en el que el niño debe dejar su vínculo maternal para exponerse al mundo. Los profesores asumen entonces un papel vital, pero los padres deben continuar su labor sin eximirse de su responsabilidad educadora y de socialización.

Después de este punto nos queda tratar otros elementos externos que simultáneamente están influenciando al niño hasta que es adulto en su proceso de socialización.

Medios de comunicación: Los medios de comunicación ejercen una influencia significativa en la manera de contemplar la sociedad del individuo y en la manera de ser del mismo.

Aunque algunos investigadores afirman que no es el contenido en sí de la televisión, radio o cine lo que influye en el niño sino que hay otra variable externa no identificada, una variable extraña: el tiempo de exposición al que es sometido el niño a dichos medios de comunicación y la selección de los mismos.

Cuando el individuo ya es consciente de que un ser social, debe tomar decisiones que sean consecuentes a este innegable hecho. Pero volvemos al dilema anterior, ¿sigue una ética colectiva o sólo persigue su ética individual?

Aquí se presenta un conflicto interno en el individuo, lo que protocolariamente debería hacer y lo que desea hacer o cree que necesita hacer. Por ejemplo ¿ Es éticamente incorrecto que un pobre que no tiene para comer robe una barra de pan a un burgués? Jurídicamente está cometiendo un delito penado por ley pero ¿No es ético robar para poder comer si no queda otra alternativa?

Ante realidades de las ciudades como la pobreza, la ética de distorsiona, se enfrenta con el Derecho y con el beneficio colectivo. Las ciudades no presentan un aspecto homogéneo en cuanto a la economía y el bienestar de sus ciudadanos. Existen ciudadanos de clase adinerada, ciudadanos de clase media, ciudadanos obreros de clase baja y gente marginal sumida en una pobreza absoluta.

En el mundo existe un 31,6% de la población urbana que habita en suburbios. En los países en desarrollo ésta llega a un 43 % del total y en los países desarrollados alcanza un 6%.

De toda la población urbana de los países en desarrollo casi un tercio de la misma sufre de falta de atención sanitaria y un 8,3 tiene problemas de suministro de agua potable; en este aspecto los más castigados son los subsaharianos y la población de Oceanía (excluyendo Australia y Nueva Zelanda) cuya población sometida a carencias hídricas alcanza un 18%.

Naciones Unidas desarrolló un plan teórico para combatir la pobreza que consta de las siguientes pautas:

* Los países en desarrollo deberían adoptar estrategias nacionales de desarrollo ambiciosas para alcanzar los Objetivos, con reformas de política especiales y evaluaciones minuciosas de las necesidades de inversión y las opciones de financiación.

* Los países de altos ingresos deben abrir sus mercados a las exportaciones de los países en desarrollo y ayudar a los países más pobres a mejorar la competitividad de sus exportaciones mediante inversiones en infraestructura, la facilitación del comercio y la ciencia y la tecnología.

* Según el proyecto, grupos regionales como la Unión Africana deberían promover el comercio regional y la infraestructura transfronteriza (carreteras, energía, telecomunicaciones), y fortalecer la gestión regional del medio ambiente; los donantes deberían incrementar la financiación de estos proyectos regionales fundamentales.

* El Secretario General debería fortalecer la coordinación entre los organismos de las Naciones Unidas en apoyo de los Objetivos, tanto a nivel internacional como nacional.

* Para que puedan alcanzarse los Objetivos, la asistencia de los países industrializados deberá aumentar al 0,44 por ciento del PNB de los países industrializados en 2012 y llegar al 0,54 por ciento del PNB para 2015 - menos de la meta mundial del 0,7 por ciento del PNB reafirmada por los dirigentes mundiales en 2002 en la Conferencia de Monterrey sobre la Financiación para el Desarrollo.

* En los cálculos del Proyecto no se incluyen muchas esferas esenciales que requieren asistencia a países en desarrollo fuera del marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, entre ellos importantes proyectos futuros de infraestructura, un mayor gasto por ajustes relacionados con el cambio climático, la reconstrucción posterior a los conflictos y otras prioridades geopolíticas.

Los líderes del Proyecto instan enérgicamente a los países donantes a que asuman, mantengan o aceleren los compromisos para alcanzar la meta de larga data, reafirmada en Monterrey en 2002, del 0,7 por ciento del PNB en calidad de asistencia internacional para 2015.

* En términos absolutos de dólares, los autores instan a las naciones ricas a desembolsar 135 mil millones de dólares en asistencia para el desarrollo - un incremento respecto de los compromisos actuales de 48 mil millones de dólares, lo que equivale aproximadamente al 5 por ciento de los gastos militares mundiales. Los autores del Proyecto recomiendan que, para 2015 el nivel de asistencia anual sea de 195 mil millones de dólares.

* Esta asistencia complementaria debería incluir una suma inicial de 5 mil millones de dólares para llegar a los 7 mil millones de dólares por año en 2015 destinados a la promoción de la ciencia y la tecnología a favor de los pobres, centrándose en la investigación en materia de salud, agricultura, energía, gestión ambiental y clima.

* El Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas apoya la propuesta del Reino Unido de un nuevo Mecanismo Internacional de Financiación como la principal propuesta para un cambio decisivo en la financiación del desarrollo en .

El Mecanismo, que se propone duplicar la asistencia para el desarrollo entre este momento y 2015, permitiría obtener fondos complementarios de los mercados de capital mediante la emisión de bonos garantizados por los compromisos de asistencia de largo plazo de los donantes. Sin embargo, corresponde a los donantes determinar qué disposiciones de financiación se adoptarán. La cuestión clave es la rápida disponibilidad de nuevos recursos.


Pero la pobreza no es el único gran problema ético que abordan las grandes ciudades, también hay otro gran problema que ya está empezando a calar en las conciencias de las personas pero que aún está lejos de resolverse por completo: La contaminación.

Cuando pensamos en contaminación lo primero que nos viene a la cabeza es la contaminación del medio ambiente, las industrias contaminantes, la tala de árboles… pero nosotros al igual que el medio ambiente también nos contaminamos en las grandes ciudades.

· Atmosférica: ocasionada principalmente por aerosoles y partículas, el monóxido de carbono, los hidrocarburos, los óxidos de azufre, de nitrógeno, la contaminación fotoquímica y otras partículas del aire.

· Ecológica: Contaminación de las aguas subterráneas; contaminación urbana producida por los residuos sólidos, las aguas residuales urbanas e incluso los cementerios; contaminación industrial producida por aguas residuales, vertidos de residuos, almacenamiento de materias primas, fugas de tanques de almacenamiento, etc.; y contaminación agrícola.

· Visual: Es la alteración visual de la imagen y fisonomía del entorno urbano causada por acumulación de materia prima, productos, desechos, abandono de edificaciones y bienes materiales, así como, violación en las densidades y características físicas de publicidad.

Las principales Causas de la Contaminación Visual son: Los excesos de avisos publicitarios e informativos (luminosos o no) en forma de carteles en vías, el exceso de avisos publicitarios e informativos de programas en general por televisión, las nuevas edificaciones o distorsiones en paisajes naturales que ahuyentan a los animales y los basurales que malogran el paisaje y pueden alejar el turismo.

· Sonora: Término que hace referencia al ruido cuando éste se considera como un contaminante, es decir, un sonido molesto que puede producir efectos fisiológicos y psicológicos nocivos para una persona o grupo de personas.

La causa principal de la contaminación acústica es la actividad humana: el transporte, la construcción de edificios y obras públicas, la industria, entre otras.

Los efectos producidos por el ruido pueden ser fisiológicos, como la pérdida de audición, y psicológicos, como la irritabilidad exagerada.

El ruido se mide en decibelios (db); los equipos de medida más utilizados son los sonómetros. Un informe publicado en 1995 por la universidad de estocolmo para la organización mundial de la salud (oms), considera los 50 db como el límite superior deseable.

Además, cada país ha desarrollado la legislación específica correspondiente para regular el ruido y los problemas que conlleva.

martes, 11 de enero de 2011

UN NUEVO CONCEPTO DE CIUDAD: LA CIUDAD COMO ARTIFICIO

La ciudad es por tanto un organismo vivo, siempre en construcción. A imagen y semejanza de la sociedad a la que da cabida, está en permanente crecimiento y transformación. Rescatar su memoria interesa en la medida que nos permita proyectar un presente más rico y diverso. Un presente que sabemos, desde ya, futura memoria de nuestra ciudad

Un concepto propio de arquitectura y urbanismo: La ciudad como objeto simbólico.

Una característica fundamental de las arquitecturas en tanto objetos materiales es su naturaleza "durable". Dólmenes, menhires y otras pirámides ya proclamaron, hace mucho tiempo y en los hechos, una clara aspiración a la trascendencia sobre los tiempos humanos inmediatos. Las ciudades se construyen con deseos infinitos, deseos de trascendencia, va más allá del material que se usa para su construcción, es un deseo de mostrar generación tras generación que todo muere menos ella. Ya con la llegada del movimiento artístico gótico se pretendía buscar la altura exagerada en los edificios con el claro fin de destacar y que su influencia y perdurabilidad fuese más notoria.

En función de esto podemos considerar la solidez, propuesta por Vitrubio como condición de la arquitectura, se manifiesta tanto en las calidades constructivas de un objeto como en la durabilidad que estas últimas le proporcionan.

Por oposición a la fragilidad, la solidez de una arquitectura podría definirse como su capacidad para perdurar a lo largo del tiempo en el marco de sus usos previstos o de otros nuevos que pueda asimilar.

La "larga" vida de edificios y ciudades nos hace considerarlos como piezas de un escenario que se mantiene "casi" inalterable y cuyos cambios parecen trascender los espacios temporales individuales. Detalle que nos hace darnos cuenta de nuestra mortalidad, de cómo fascinantemente un individuo que vivió decenas de siglos antes que nosotros pudo construir, palpar, ver y fascinarse con lo mismo que hoy en día nosotros podemos palpar y ver.

Porque la coyuntura cultural de una arquitectura se fundamenta en representaciones funcionales y significantes. Entonces, su capacidad representativa profundiza su naturaleza durable en la medida que logra trascender a su mera funcionalidad e identificarse con valores colectivos contundentes.

Como decíamos, la construcción de las ciudades no es más en el fondo que una representación de poder. Poder económico, poder técnico y poder político.

Arquitectura y ciudad necesitan del poder, al igual que este último necesita de ambas para autor representarse. Porque los edificios y calles son materiales y por tanto, perecederos, pero no pasa lo mismo con el poder. Es un valor infundado que una vez adquirido de forma simbólica es muy difícil que muera.

En esta condición también se fundamenta su naturaleza durable: los poderes siempre se proyectan como únicos y, por lo tanto, eternos; sus manifestaciones materiales, entonces, aspirarán a durar y, yendo mas allá del presente, a dejar testimonio de este para los tiempos futuros y "ajenos".

Arquitecturas rurales, pre-industriales e industriales, manufacturas y objetos de producción industrial, lugares y contextos mas o menos naturales, mas o menos humanizados, pero fundamentalmente valorados por que representan materializaciones relevantes de nuestra memoria, de nuestra identidad, de nuestro sentir.

El valor de mercado (valor de cambio) del patrimonio es indefinible en un sentido estricto: las pirámides, el partenón o el muro de los lamentos no valen por la cantidad de piedras necesarias para su construcción, sino por representar conformaciones culturales y sensibilidades colectivas referenciales.

Si el patrimonio urbano-arquitectónico es producto de la cultura colectiva, será esa misma cultura la que deba interesarnos centralmente. Entonces haremos hincapié en las lógicas de acumulación; los objetos nos interesarán por y en sus relaciones con otros objetos. Ya no serán trascendentes los objetos aislados y las singularidades relevantes.

La ciudad y sus arquitecturas no serán miradas exclusivamente a través de sus monumentos oficiales, al igual que la historia de los hombres no se mira a través de sus gobernantes de turno.

Es necesario re-descubrir la arquitectura y la ciudad. No la arquitectura oficial, no la del príncipe sino la otra, la anónima, la repetitiva, la que sin ningún capítulo especial en los manuales poco a poco va conformando la ciudad. Evidenciando su espesor histórico y su carácter acumulativo. En su campo de acción privilegiado, es decir la ciudad.

Por supuesto, no la ciudad radiante que hace olvidar a los obreros la necesidad de revolución. Tampoco la ciudad perfecta que, a imagen y semejanza de la máquina, tiene las piezas necesarias para las funciones precisas que todo hombre "ideal" debe respetar.

No es esa la ciudad que referimos. Es otra. Tal vez "la" otra.

Hablamos de esa estructura físico-espacial que nos rodea, aquí mismo, que nosotros habitamos y que, a su manera, también nos habita. La ciudad que necesita y resulta de tantos años de trabajo y especulación. Esa ciudad infinita e invisible que nunca se acaba porque siempre está en construcción. Que no tiene uno sino incontables planes y planos inconclusos, resultados de múltiples y contradictorias voluntades, ordenanzas, reglamentos, políticas técnicas y políticas politiqueras, proyectos hermosos casi siempre frustrados y construcciones abusivas siempre jugosas.

Contaminada, destruída, reconstruída, conservada, transformada, renovada, necesaria, superflua, enemiga, protectora… Apuntando directamente a su dimensión cultural. Rastreando su memoria para poder conocerla y, a través de su conocimiento, intentar comprenderla. Tipos de edificio y tipos de tejido, trazas y fragmentos, permanencias y discontinuidades, barreras y monumentos, lenguajes, técnicas, significados y formas. La ciudad es un artefacto espacial que tiene sus lógicas y tiene sus reglas. Comprenderlas nos arma para poder modificarla positivamente. Sin ello nuestras arquitecturas serán arbitrarias y la cultura, desde siempre, está reñida con la arbitrariedad.

La construcción de la ciudad y sus arquitecturas, la producción de objetos de uso o representación, nuestros propios comportamientos, en fin, la vida contemporánea en general se desenvuelve en un marco de relacionamiento social donde el consumo es un parámetro básico. Todo es potencialmente consumible, o mejor dicho, todo puede ser "transformado" en objeto de consumo.

Los medios de comunicación masiva aportan uno de los instrumentos privilegiados en este proceso de frivolización social. La novedad adquiere un valor trascendente y protagónico.

Las lógicas del consumo se imponen al "sentido común" .

La durabilidad de las cosas no es resultado de su estructura o calidad material, o del trabajo que necesita su producción. Los tiempos del consumo están pautados por lógicas externas a las características de los propios objetos de consumo. Serán los tiempos necesarios al capital para lograr su crecimiento según tasas que el mercado fija, o los ingeniosos alaridos publicitarios a los que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación masiva; tal vez la brillantez de un nuevo diseñador de moda o los caprichos indecentes de adinerados personajes producidos por las propias lógicas del consumo.

En este sentido, las lógicas del capital ( esas que hacen privilegiar el interés privado sobre el colectivo o las exigencias del mercado sobre las del plan) son generadoras de un sistema que necesita auto consumirse constantemente.

En esta carrera hacia el consumo desenfrenado, se destruyen recursos y se destruye el medio ambiente, se destruye la ciudad, sus edificios y sus espacios públicos. La lógica del sistema no se detiene en detalles.

La cultura colectiva, sus referencias materiales, la memoria e identidad de un grupo humano: todo es mediatizado por el mercado, todo tiene precio y todo debe generar beneficio. Si la cultura no es rentable, simplemente no será.

El territorio, lógicamente, no es ajeno a todo esto. Es una mercancía más dentro de una larga lista de mercancías. La renta inmobiliaria, entre otras, define su suerte. Al igual que la del patrimonio, que poco a poco se transforma en negocio redituable o es condenado a desaparecer por "falta de rubros".

La ciudad en tanto organismo vivo, crece y se transforma permanentemente (como la sociedad y los hombres que la hacen), cabe preguntarse que relación debe establecer con las pre-existencias.

En efecto, las lógicas patrimoniales y urbanas parecen contradecirse. Así como nuevas necesidades sociales, culturales y técnicas determinan profundos cambios y transformaciones urbanas, las necesidades de conservación y protección del patrimonio urbano y arquitectónico deben conjugar el verbo "mantener". Todo busca ese deseo del que hablábamos de perdurabilidad para conseguir una imagen de ciudad, que no tiene otro fin que el de una rentabilidad a largo plazo.

El patrimonio, por lo tanto, es una herencia que debe conjugarse en la construcción concreta de la ciudad. Su preservación, entre permanencia y cambio, solo será posible en una ciudad que reconozca en su devenir su razón de ser. Porque la ciudad no es ni un museo ni un campo de batalla… La ciudad es un símbolo, un conjunto de objetos simbólicos con ansias de inmortalidad, una imagen de marca publicitaria para obtener beneficio.

El concepto de Ciudad: La ciudad como artificio.

La forma de la Ciudad: la dicotomía centro/ periferia.

Si intentamos definir una idea de ciudad nos viene a la mente, en primer lugar, su oposición al campo. El espacio urbano, a diferencia del rural, es un espacio lleno. De gente y de casas, de servicios y ofertas. La ciudad, además, es un artefacto material de naturaleza artificial.

El campo, por el contrario, es un territorio "natural" que está "vacío" . Por lo tanto, la ciudad plantea dos diferencias básicas con el campo: es una conformación enteramente artificial e implica la presencia de un número importante de gente.

Sabemos que la ciudad debe tener una serie de servicios. Incluso suponemos que cuanto mas grande sea más servicios tendrá.

Tal vez pensemos que el único fundamento de la ciudad (su valor diferencial en relación al campo) sea justamente ese: proveernos de los servicios necesarios para el desempeño de nuestra vida urbana.

Pero también sabemos que la ciudad tiene un centro y una periferia. Y que los servicios, las calles, las veredas, la historia, las ofertas, abundan en el centro y escasean en la periferia.

Por lo tanto, si queremos aprovechar los beneficios del hecho urbano, será mejor estar en el centro que en la periferia. Porque en el centro de la ciudad es en realidad el centro del poder. Cuando alguien nos dice, por ejemplo aquí en mi ciudad natal que es Madrid, que vive en el centro, automáticamente algo se enciende en nosotros. Un sentimiento de envidia, calificamos a esa persona como superior, como afortunada e incluso podemos considerarla más poderosa y superior a la persona que vive a las afueras de Madrid.

Esta mimetización profundiza la dicotomía centro / periferia. La periferia urbana se convierte en un valor francamente negativo: en los márgenes de la ciudad encontramos los márgenes de la sociedad.

Asociamos así de manera inconsciente las afueras de la ciudad con la gente marginal. Si estás marginado del centro eres un individuo marginal y por tanto inferior.

No es casualidad que las grandes personalidades de un Estado residan en el centro de la ciudad.

Tampoco es casualidad que cuando hay una sublevación se tome la ciudad como rehén y no un pueblo de la periferia. Porque tomar la ciudad es un símbolo evidente de la toma de poder.

Desarrollo de las ciudades

La ciudad, además de crecer, se transforma. No permanece siempre inalterada, se adecúa a sus habitantes, se moderniza para ser mas funcional.

Desde el punto de vista comercial y también demográfico se ha ido intentando trasladar a la población que siempre anhela una vivienda en el centro, es decir, en el poder hacia la periferia de las ciudades en las llamadas “zonas residenciales” ofreciendo unas ventajas que no ofrece el centro. Más amplitud en los hogares, zonas tranquilas y amplias con parques , zonas comerciales de dimensiones mucho mayores que en el centro como estrategia comercial, cambiando así la mentalidad del individuo y anulando las acepciones y connotaciones negativas hasta ahora obtenidas de la periferia.

Nos enfrentamos a nuevas lógicas territoriales. Estas hablan de territorios discontinuos, con conformaciones heterogéneas y fragmentarias. De periferias que se expanden y cuya primacía cuantitativa es evidente. Hablan de un territorio sin imagen unitaria, con múltiples centros de atracción y protagonismos diversos.

Se hace imprescindible construir una nueva idea de ciudad. Una idea que sepa tratarla y potenciarla en su propia fragmentación. Que sepa construirla según su rica diversidad. Que integre las periferias y las califique espacialmente. Una nueva idea de ciudad que sepa sacar partido del "desorden", ordenando y calificando su propia fragmentación. Una idea que entienda la diversidad y la diferencia como enriquecimiento, como ampliación, como multiplicación. Que le dé sentido y espesor cultural a cada fragmento y a cada rincón del territorio. Que haga de este, definitivamente, el mejor escenario posible para un ejercicio pleno y calificado de la vida democrática.