NUEVA YORK: ENSAYO DE SU VALOR SIMBÓLICO.
Gema María Contreras Felipe
Universidad Complutense de Madrid
gmcontreras@estumail.ucm.es
RESUMEN
En estas líneas se presenta una visión modesta, desde mi punto de vista y apoyado en algunos autores, del valor simbólico de Nueva York, de la percepción universal de la ciudad con razones históricas y culturales de por qué es así.
Palabras clave: Nueva York, valor simbólico, ciudad.
ABSTRACT
In these lines, we are showing a humble vision from my point of view and based on some authors, of the symbolic value of New York, and the universal perception of the city giving historical and cultural reasons that explains.
Keywords: New York, symbolic value, city.
Manhattan Blues
Dame la mano.
Ven conmigo para que te explique la fina trama de la ironía.
¿No es verdad que, a punto de la noche,
cuando el cielo se convierte en un mar de luces
bajo la ciudad de Nueva York,
tú enciendes un cigarro y respiras,
y dejas que las cosas bailen al compás de algún viejo blues?
¿Es cierto que, todavía, en Central Park
se desintegran los cometas,
y, más tarde, caminando por la Quinta Avenida,
los árboles son de otoño?
Tú nunca me contaste el secreto invisible
para hacer de esta distancia lo que hicimos;
para que, una vez, desde la ventana de uno de esos rascacielos
le dieras la vuelta a mi vida.
Es gracioso que recuerdes los paseos por Greenwich Village
entrelazados con la sutil fábula de niñez.
Y el puente de Brooklyn,
como un gigantesco caballo épico,
dorado y llameante,
cabalgando sobre las aguas de fuego, al atardecer.
[…]
(Fragmento del poema Manhattan Blues.
Batres, Izara (2010). Revista de estudios de la ciudad como espacio plural. Madrid. )
Pasear por Nueva York, un anhelo que siempre tuve y que tengo, un deseo que habita dentro de mí, un sueño platónico, quizá el deseo de muchos.
Pienso en Nueva York y es como pensar en algo inolvidable, en la ciudad hecha realidad, como si todas las características idílicas de una ciudad se manifestaran en ella, Nueva York, el símbolo de la perfección de una ciudad.
Si alguien piensa en la ciudad por excelencia, en la ciudad cosmopolita por excelencia, esa es Nueva York. Pero no es sólo por las calles, los edificios, o los parques, es por lo que representa ella en sí misma. Símbolo de un modo de vida muy definido, de una aspiración muy clara.
Nueva York representa el éxito a todos los niveles. Las mejores historias de amor, los mejores momentos hedonistas, los mejores planes, la garantía del mejor éxito profesional, la garantía de una vida mejor, de una nueva vida que sólo puedes conseguir allí.
Todo esto no se debe a otra cosa que a un valor añadido que le otorgamos a la ciudad en sí, todas las ciudades poseen uno, pero a mi juicio en ninguna es tan evidente como en la ciudad de Nueva York.
Con razón es llamada “La ciudad que nunca duerme”, cuando se piensa en Nueva York la imagen más común que ocupa la imaginación es la de una ciudad de noche, llena de luces, llena al fin y al cabo, de vida.
Hay algunos objetos de esta ciudad que no pueden considerarse sólo como objetos porque han trascendido de una manera tan significativa que han adquirido otro valor mucho más significativo, ese referido valor simbólico del que hablamos.
Los grandes ejemplos de esos “objetos simbólicos” son por ejemplo, La Estatua de la Libertad, donada por Francia en 1886 como símbolo del centenario de la independencia de Estados Unidos.
La Estatua de la Libertad no es sólo una estatua, es un símbolo, cuando una persona ve dicha estatua no sólo ve la estatua en sí, ve confianza en la ciudad, ve los valores de la libertad representados en ella. La estatua es cómplice del ciudadano, vela por la ciudad porque representa lo más valioso que un hombre puede tener, la libertad.
El Empire State, como otro ejemplo, no es sólo un edificio, no sólo es el edifico más alto de Nueva York, es el símbolo de poder de la ciudad, es como la estrella que más brilla en el cielo. Allí podemos recordar escenas cinematográficas tan importantes como la de King Kon.
Porque Nueva York no es sólo una ciudad, es La Ciudad, es el símbolo de la gran nación que dominó el mundo. Ciudad de la liberación, donde no tienen cabida los prejuicios, ni el racismo, ni las tradiciones… se innova cada día teniendo por base esos iconos simbólicos que forman parte de su esencia.
Hablemos de Nueva York como el foco de la globalización. Nueva York supone tantísimas connotaciones a tantos niveles que es imposible que haya algo en ella que no influencie al resto de las ciudades. Es un modelo a seguir, un modelo de progreso y de exclusividad y modernidad que cala a todos los niveles como un modelo a imitar.
Por ello, los atentados del 11-S contra las torres gemelas de Nueva York no sólo fueron un atentado contra dos edificios de una gran ciudad, fueron la agresión más violenta ante un símbolo de poder. Fue un ataque al corazón de la ciudad más potente del mundo, y ese era el objetivo, demostrar que el poder de Nueva York es algo ficticio y que es posible destruirlo.
No sólo destruyeron un edificio, rompieron un mito, el mito de la ciudad indestructible, rompieron la seguridad, dejaron en entredicho la protección de la ciudad. Fue una decepción no sólo a nivel nacional, a nivel internacional. Nadie podía siquiera contemplar la sola idea de que en La Gran Manzana pudiera ocurrir algo como eso.
La ciudad del progreso quedó así, destruida de manera temporal. Ese día probablemente la gente perdiera la fe en Nueva York, pero una ciudad con un encanto tan propio como esta no puede sino levantar la cabeza y decir “nos sobrepondremos juntos”.
La masificación, las luces, el color, el movimiento, son aspectos claves de Nueva York. La personalidad de Nueva York es el dinamismo, el cambio, la evolución, hasta el agobio de una ciudad hiperactiva, que no descansa nunca y cuya diversificación hace que no puedas tener una visión prototípica del ciudadano.
[…] Broadway, alumbrada por millones o acaso miles de millones de bombillas
eléctricas, plagada de anuncios luminosos que brincan y giran, montados sobre
kilómetros de tubos coloreados de neón, nos causó tanta sorpresa como la propia silueta de la ciudad surgiendo de pronto del desierto del océano. (Ilf y Petrov
2009: 30)
Nueva York es la ciudad vertical, en cuatro planos como bien apunta María Felisa Morán Medina en su artículo “Nueva York: La mirada del otro. La América de una planta de Ilf y Petrov. Un primer plano correspondería a las agujas y cúpulas de los impresionantes rascacielos que encontramos. Un segundo plano referido a las enormes azoteas de los edificios. El tercer plano está asociado a las segundas y terceras plantas de los bloques de casas, y un último plano designado a las avenidas y calles.
En el fondo la imagen de Nueva York, lo que nos quiere vender no es otra cosa que el lujo, el progreso, sobretodo la reivindicación de que mientras otras naciones se consumían en la mediocridad, la pobreza, la austeridad y los prejuicios, Nueva York estaba por encima de todo eso. Nueva York es liberación, es publicidad, es un ambiente despersonalizado donde te fundes entre la muchedumbre.
En efecto la publicidad ha sido un elemento fundamental para crear ese simbolismo de Nueva York. Si hay una ciudad donde la publicidad tenga su razón de ser, esa es Nueva York.
De hecho la primera agencia publicitaria del mundo surge en EEUU y se traslada a Nueva York en 1973. Aunque la publicidad comenzó precisamente en esta gran ciudad con el fin de incentivar a los hombres a alistarse en el ejército, así que más bien se centraba en una propaganda política.
Pero en general la publicidad tiene su sede en Estados Unidos y ha servido como modelo al resto de países, por su gran impacto, su efectividad estratégica y los medios utilizados. Es la primera a escala mundial.
“ Cuando pienso en Nueva York, no puedo evitar verme paseando por una de sus calles vestida para la ocasión, deslumbrada y atolondrada por el impacto de su verticalidad, no puedo dejar de pensar en el glamour, en los cócteles, en los taxis… en una romántica historia del estilo Sex and the City”
Es la ciudad de una nación que es símbolo de independencia, consiguieron independizarse de Gran Bretaña y no sólo eso, consiguieron superarles como potencia mundial. Por tanto Nueva York ve plasmado este principal atributo, tiene aires de superioridad. Metafóricamente podríamos compararlo con el hermano mayor que se enfrenta a sus padres, se independiza y consigue una vida con mejores condiciones que la de ellos.
Además de este valor simbólico no podemos pasar por alto el papel de “héroe” en la Primera y Segunda Guerra Mundial. Fueron los únicos que salieron “bien parados” de la guerra, lo cual les otorgó desde ese momento el poder mundial, los “salvadores” de los países afectados por la guerra. Otro valor más añadido para decir que Nueva York goza de esa superioridad en todos los aspectos sobre las demás ciudades.
Pero el valor simbólico más importante y representativo de esta ciudad, es que fue y es la sede del capitalismo. Esta es la razón de ser de todos sus atributos. Durante la Guerra Fría el mundo se dividió en dos: los comunistas (URSS) y los capitalistas (EEUU). En EEUU, y probablemente en gran parte del mundo, el capitalismo era la única opción válida, los comunistas pasaron a ser los villanos de la historia, los temidos, se infundó el miedo hacia ellos.
Por tanto vemos como la nación en todos los conflictos históricos ha guardado siempre una posición heroica, también podemos observarlo con la defensa de los judíos, de hecho la mayor comunidad de judíos se encuentra en EEUU.
Con todos estos aspectos que estamos comentando no es de extrañar que desde una perspectiva europea se contemple a Nueva York como la ciudad que todo lo puede. No es casualidad que sea la ciudad de los rascacielos, es una metáfora, para ver bien la ciudad hay que alzar la cabeza, la ciudad es superior. Esto ha conllevado una gran labor de construcción de la imagen de la ciudad, hay una previa interiorización por parte de los ciudadanos de los valores culturales y sociales para poder unificarse, fundirse con la ciudad.
La Gran Manzana es un patrón en todos los niveles: música, escenario de numerosas películas y series, patrón de moda, sede del glamour, patrón de un modo de vida muy concreto: clase social media- alta o alta, con un trabajo cualificado en el centro de la ciudad y con una vida social constante que se acomoda al ajetreo de la ciudad. Esto es lo que nos venden.
Nueva York en el cine
Nueva York ha sido escenario de cientos de películas. Como decíamos es imposible ver el Empire State sin recordar a King Kong sosteniendo a Fray Wray en su mano. O la famosa escena de Marilyn Monroe levantándose las faldas en la rejilla del metro de Lexington Avenue, o a Cary Grant esperando a su amada en Kerr en el mirador del Empire State en "Tu y yo"?; o a Audrey Hepburn mirando el escaparate de Tiffany's en "Desayuno con diamantes". Spiderman se balanceaba por los rascacielos de Manhattan, Son escenas míticas del cine, y todas coinciden con el modelo de vida al que hacemos referencia.
La industria está en Hollywood pero Nueva York es la clara inspiración para muchos guionistas, y es la ciudad que más ha suido destruida cinematográficamente. Lo tiene todo, desde el más absoluto glamour y riqueza hasta la mayor pobreza.
Como decíamos, las ciudades van más allá de un territorio construido y formando por objetos, se trata de la connotación que adquieren los ciudadanos sobre la ciudad misma. Central Park, por ejemplo, no es un simple parque. No es únicamente valorado por sus dimensiones o sus actividades, es un símbolo de bienestar, es un espacio natural en una ciudad famosa por su gran contaminación, es el “jardín zen” de los ciudadanos.
Ha sido un escenario usado para el cine en innumerables ocasiones, por todas estas connotaciones de las que hablamos: Cuando Harry encontró a Sally, Marathon Man, en el Reservoir, el extenso embalse de agua que es donde transcurre una de las escenas finales de película entre Laurence Olivier y Dustin Hoffmann , muy abandonado actualmente .
Julia Roberts debe cuidar a los hijos de su prometido(Ed Harris) y la ex mujer de este (Susan Sarandon) en Quédate a mi lado, mientras realiza un reportaje fotográfico en el Castillo de Belvedere. Las tensiones entre madre y madrastra no harán más que acentuarse cuando el pequeño Ben desaparezca del lugar.
Tal como éramos, con Robert Redford y Bárbara Streisand, en The Lake, Lago de las barcas, remando ella y el mirando tumbado en la barca.
Un día inolvidable, con Michelle Pfeiffer y George Clooney , chapoteando en los charcos con sus hijos en la Bethesda Fountain , la fuente más bonita del parque dominada por el Ángel de las Aguas.
Recordemos también que en este lugar el pequeño Kevin McAllister (Macaulay Culkin) se escondía de los ladrones más patosos del cine en Solo en Casa 2: Perdido en Nueva York .
Kramer contra Kramer , con Meryl Streep y Dustin Hoffman, cuando ya están separados, en una de las escenas más emotivas él le entrega a su hijo a ella, en The Mall, una hilera de robles y olmos adornada con estatuas de Colón y Shakespeare entre otros.
Tres solteros y un biberón : Ted Danson, Tom Selleck y Steve Guttenberg, descubren la responsabilidad de criar una hija, pero también los beneficios que puede aportar a la vida de un soltero, coleccionando números de teléfono de mujeres mientras pasean a la niña por Turtle Pond, un pequeño lago del mirador del castillo de Belvedere.
De todas las escenas que se han rodado en Wollmann Rink, lago que se convierte en pista de patinaje sobre hielo en invierno, nos quedamos con Serendipity, con John Cusack y Kate Beckinsale, patinando y decidiendo si su encuentro es cosa del destino o no.
También recordamos al pequeño Stuart Little y sus aventuras nocturnas por Central Park donde los gatos callejeros eran su principal problema.
Una de las escenas más tiernas de Otoño en Nueva York, tiene lugar delante del Delmonico's el el número 56 de la calle Beaver, trás una pequeña discusión Winona Ryder se baja del coche dejando en él a un reflexivo Richard Gere.
El ferry más famoso de la ciudad, el que une Staten Island con Manhattan, es el que cogía Terry McGuill (Melanie Griffith) para demostrar sus Armas de Mujer en la jungla de los negocios, o más recientemente el que llevó a Kate Hudson a conocer a la familia de Matthew McConaughey en Cómo perder a un chico en 10 días.
Quizá el símbolo más conocido de la ciudad de, La Estatua de la Libertad ha aparecido en numerosas películas de ellas destacamos:
A su llegada los supervivientes del Titanic, entre ellos Rose "Dawson" (Kate Winslet) contemplan de manera agridulce a Miss Liberty que les la bienvenida como a miles de inmigrantes que llegaron a la ciudad en barco.
Parte de la Estatua es uno de los pocos rastros de la humanidad que quedan tras la destrucción del mundo en El Planeta de los Simios.
Y es la Estatua también lo poco que ve el joven Vito Corleone (Oreste Baldini) en el Padrino II desde su ventana en el edificio de la Isla de Ellis a su llegada a Nueva York.
No puedo dejar de mencionar Sex and the City, en la que la ciudad de Nueva York (y no solo Manhattan, cosa muy reseñable) es la quinta protagonista junto a Sarah Jessica Parker y sus amigas, que recorren de punta a punta las manzanas y calles neoyorquinas.
Famosas son las tiendas de magdalenas donde compran esos apetitosos dulces, los bares cosmopolitas, las tiendas de moda, también muestra el entusiasmo y magia de Manhattan frente al desánimo por otros barrios como Brooklyn.
Es una serie que refleja exactamente la imagen idealista de Nueva York como ciudad nocturna, vanguardista, multicultural, con mil ofertas de ocio.
Otra serie actual que nos muestra la misma visión de Manhattan, Gossip Girl, ambientada en una élite social más alta y exclusiva que en Sex and the City. Plasma la vida de un grupo de jóvenes adolescentes adinerados del upper East side. Pero en esta serie se vuelve a plantear la desigualdad social de la ciudad, los adolescentes del barrio de Brooklyn se enfrentan a problemas totalmente distintos a los de la más alta élite social de Manhattan.
Pero el cine no es el único icono de esta ciudad, la moda y la música son también ejemplos globalizadores.
Los mejores diseñadores de moda exponen sus diseños en La Gran Manzana como un elemento indispensable para que alcance una difusión internacional real. Es impensable que un gran diseñador no exponga sus diseños en esta ciudad, las tendencias de Nueva York serán las tendencias oficiales internacionales si bien es verdad que los grandes diseñadores son de origen europeo.
En resumen, en este artículo hemos intentado exponer la importancia simbólica de la ciudad de Nueva York, todos los aspectos históricos han condicionado una imagen externa e interna de la ciudad. La ciudad hedonista, del deseo, del ocio, de las oportunidades, la ciudad que nunca duerme, la ciudad plural y multicultural, el hogar para los menos aceptados, la ciudad que tiene sitio para todo aquel que quiera vivir en ella, la ciudad de los extremos, la ciudad de la tolerancia, la ciudad del dinamismo, la ciudad de la elegancia, la ciudad culmen del arte, la ciudad prototípica, la ciudad de la altura, la ciudad escenario, una ciudad sin embargo que no se adapta al habitante sino que es el habitante quién debe adaptarse a ella y cuando lo hace, se enamora.
BIBLIOGRAFÍA
DURÁN GIMÉNEZ RICO, ISABEL (2008). Caminantes por la ciudad que nunca duerme. Revista científica Complutense de Madrid. Madrid.
CASTELLANI, JEAN-PIERRE (2006). Antonio Muñoz Molina, un Robinson en Manhattan. Revista científica Complutense de Madrid. Madrid.
MORÁN MEDINA, MARÍA FELISA (2010). Nueva York: La mirada del otro. La América de una planta, de Ilf y Petrov. Revista científica Complutense de Madrid. Madrid.