Un deleite para los sentidos... comencemos con un poco de poesía

¿Qué mejor comienzo que un poema de Keats para resaltar el potencial de la literatura londinense? Aquí les dejo, para que disfruten tanto como lo hice yo...

TIEMPO…

A quien en la ciudad estuvo largo tiempo
confinado, le es dulce contemplar la serena
y abierta faz del cielo, exhalar su plegaria
hacia la gran sonrisa del azul.
¿Quién más feliz, entonces, si, con el alma alegre,
se hunde, fatigado, en la blanda yacija
de la hierba ondulante y lee una acabada,
una gentil historia de amor y languidez?
Si, atardecido, vuelve al hogar, ya en su oído
la voz de Filomela, y acechando sus ojos
la fúlgida carrera de una pequeña nube,
lamenta el deslizarse del presuroso día,
desvanecido como la lágrima de un ángel
que cae por el éter claro, calladamente.

Versión de Màrie Montand

John Keats, A quien en la ciudad (fragmento del poema original)

martes, 21 de diciembre de 2010

LORD BYRON

George Gordon, lord Byron (Londres 1788 -Missolonghi, Grecia, 1824),

George Gordon procedió de familia aristocrática, quedó huérfano de padre a los tres años. Educado en Cambridge, su cojera de nacimiento no le impidió ser un buen deportista.

En 1807, su obra Horas de ocio fue mal acogida por la revista Edimburgo.

Byron contestó con Bardos ingleses y críticos escoceses. En 1809, su éxito dio al poeta gran popularidad. A partir de este momento se ganó la fama de uno de los escritores más versátiles del Romanticismo.

Publicó EN 1814 los dos primeros cantos de La peregrinación de Childe Harold .

Sus siguientes poemas apelan al exotismo oriental: El infiel, La desposada de Abydos (1813), El corsario (1814) y El sitio de Corinto.

Separado de su esposa, no soportó la presión social y huyó de Inglaterra y marchó a Bélgica y Suiza, donde conoció a Shelley y sostuvo relaciones con Clara, hermanastra de Mary Shelley.

En 1816 apareció el tercer canto de La peregrinación de Childe Harold y El prisionero de Chillon

Posteriormente se trasladó a Italia donde compuso El lamento de Tasso y el cuarto canto de La peregrinación de Childe Harold.

Tras recorrer Italia, se instaló en Venecia, donde escribió los cinco primeros cantos de Don Juan, tres dramas románticos y dos misterios, Caín y El cielo y la tierra.

En 1824, marchó a Grecia para ayudar en su lucha contra Turquía. Murió en Missolonghi, víctima del tifus, enfermedad habitual en el ejército.

Su obra, aunque desigual, ejerció una gran influencia en su época. Su arrebato pasional, su personalidad escandalosa, y su espíritu burlón y satírico lo convierten en el prototipo del héroe romántico.

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